Cómo aflojar tuercas

Cómo aflojar tuercas

En muchas ocasiones el hecho de desenroscar una tuerca puede convertirse en algo más complicado de lo que crees. Algunas de ellas, se adhieren con tal fuerza y conseguir soltarla se convierte en un auténtico problema. En muchas ocasiones es a causa de un mal atornillamiento o, directamente, por oxidación o corrosión del propio metal.  Por eso, en este post, te contamos cómo aflojar tuercas para que consigas, de una vez por todas, conseguir desenroscarla sin dañar el lugar donde se encuentra puesta. Lo primero que debes tener en cuenta son las herramientas que necesitas. El destornillador será clave. Para escogerlo, tendrás que mirar cómo es la cabeza del tornillo que tienes que quitar. De hecho, en ocasiones, es posible que también necesites una llave Allen. Esas dos herramientas resultan clave y, a continuación, te contamos distintos procedimientos para poder quitarla sin problemas asegurando siempre, como decíamos, el buen estado del aparato o mueble donde vaya adherida.

 

Con salfumán. Sí, has leído bien. Para ello, deberás empapar la tuerca en uno de estos dos líquidos para conseguir ablandarla. Cuando ya esté empapada, gira la tuerca con  toda la fuerza de tu cuerpo hasta conseguir girar sobre ti mismo. Eso sí, ten mucho cuidado de no hacerte daño en la espalda. Si no funciona, tienes la opción también de dar con el martillo a la tuerca (no con la parte en punta). De este modo es posible que consigamos eliminar los restos de óxido o cal que pueda haber. En el caso de que exista algo de silicona en la tuerca, te recomiendo que cojas un cúter o una sierra y le des a la zona de la rosca. En ese momento, comienza otra vez a realizar los puntos anteriores.

 

Con el destornillador adecuado. Es importante que a la hora de conseguir aflojar una rosca, lo hagas con el destornillador que toca. Es decir, con el que coincida con la punta de la cabeza del tornillo. Con él, podrás dar pequeños golpes a a la tuerca para conseguir que, gracias a las vibraciones, pueda llegar a despegarse.

 

Con aceite multiusos. Antes te hemos hablado del poder del salfuman y la coca cola, pero obviamente, el aceite multiusos también puede ser uno de tus aliados. En este caso te recomendamos que lo pongas y lo dejes actuar por unas horas para conseguir que hagan su efecto. Ojo, utiliza siempre un aceite que no vaya a dañar la superficie donde está incrustado el tornillo.

 

Con un destornillador de presión. Este tipo de destornilladores sirve para golpear sobre el tornillo y, gracias a su fuerza de giro, podrá aflojar hasta los tornillos más complicados. Eso sí, ten en cuenta que la cabeza del tornillo sea muy resistente para que pueda soportar el golpe y no llegar a deformarse.

 

Con un extractor de tornillos desbocados. Atención porque esto solo funciona en caso de que la cabeza esté ya desgastada ya que la vas a destrozar. Bastará con que taladres el metal del centro del tornillo. Para ello, intenta que la broca sea del mismo tamaño que el tornillo y, tras ello, y con la ayuda de un extractor, te tocará comenzar a sacar el tornillo.

 

Utiliza una pistola de calor. Con esta máquina lo que conseguirás es que la oxidación del metal (producida por una soldadura fría), se contraiga y, por tanto, logre salir. Y es que, el hecho de contraer o dilatar en el caso de los tornillos funciona al revés. Al calentar el tornillo se dilatan y, al enfriarla, se contrae. Para ello, tendrás que calentar el tornillo unos 10 minutos y, justo después, aplicarle un poco de hielo. Verás como, con la primera dilatación y la posterior comprensión, el tornillo llegará a salir por si solo.

 

Con refresco de cola. Ya te hemos hablado del salfumán y del aceite multiusos, pero es que los refrescos de cola también funcionan. Para ello, tan solo tendrás que echar el contenido de una lata sobre el tornillo y dejarlo unas doce horas. Tras ese tiempo, el tornillo debería estar mucho más suelto. Ten en cuenta que este tipo de bebidas tiene ácido fosfórico que da reacción en contacto con el óxido de hierro consiguiendo que se la unión entre ambos se llegue a debilitar.

 

Con una goma o con un globo. Has vuelto a leer bien. En el caso en que el tornillo tenga la cabeza desgastada, uno de los métodos más efectivos es el de enroscar una goma elástica o una goma de globo alrededor de la cabeza. Así, junto con el destornillador que te hemos comentado al principio, lograrás un mejor agarre y, por tanto, conseguirás que el tornillo salga.

 

Soldando una tuerca a la cabeza del tornillo. Esto también en el caso de que no te sepa mal destrozar el tornillo. Para ello, con la ayuda de un soldador, puedes soldar una tuerca en la cabeza del tornillo para, a continuación, poder utilizar una llave de tuerca para aflojar el tornillo.

 

Precauciones a tener en cuenta para aflojar tuercas

 

Utiliza ropa y complementos adecuados. Sea cual sea el método que uses, asegúrate de ponerte la protección adecuada. Con ello, nos referimos a guantes, protección o mascarilla. Sobre todo, en el caso de que uses el salfuman o la soldadura.

 

No lo hagas con niños delante. Nunca sabes su reacción y es posible que pongan la mano donde no deben. Para asegurarte, intenta que no estén delante.

 

No lo hagas con líquidos inflamables alrededor. Es importante que, sobre todo en el caso de que vayas a soldar, no tengas líquidos inflamables cerca de ti. Puede ser peligroso.

 

Ahora ya sabes cómo aflojar tuercas. Te recomendamos que escojas el método que te resulte más cómodo y, si con ese no funciona, vayas probando. Seguro que con alguno de ellos consiguen que la tuerca ceda y consiga salir sin problemas. Normalmente se debe a problemas de oxidación, así que, con el salfumán, el aceite multiusos o el refresco de cola debería ser suficiente. Eso sí, recuerda siempre proteger la superficie donde esta incrustado el tornillo.

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