Mantenimiento reactivo

Mantenimiento reactivo

En el ámbito industrial llevar a cabo el mantenimiento del equipamiento y demás elementos conformantes de su entorno conforman parte de la realidad de su actividad diaria.  

Es más, el mantenimiento en el ámbito industrial no puede entenderse como un elemento único y disociado, como un elemento aislado y temporal que se lleva puntualmente a cabo, sino que el mantenimiento es un proceso, es una realidad en permanente movimiento, y dentro de todo el ámbito del mantenimiento se encuentra concretamente el mantenimiento reactivo. 

¿Que es el Mantenimiento Reactivo?

Tal y como se mencionaba el mantenimiento no es una acción ni una actividad que tenga un punto de partida y de final, no es algo que se empiece y que se termine, sino que es algo que siempre se está llevando a cabo.  

El mantenimiento en general es y debe de ser una actividad planificada que busca el buen estado constante de los elementos que protege y mantiene, evidentemente ello lleva a aparejado realizar acciones puntuales y específicas, pero la acción del mantenimiento en su conjunto no es ni puntual ni especifica. 

Para entender el mantenimiento reactivo en particular y las consideraciones específicas que sobre el mismo se pueden realizar conviene de entrada conocer los aspectos generales del mantenimiento en su conjunto. 

Tal y como se podrá visualizar en los siguientes párrafos existen distintos tipos de mantenimiento y todos ellos tienen una función, pero si se pretende de forma simple y genérica desglosar en dos grandes grupos podríamos decir que nos encontraríamos ante el mantenimiento preventivo y el mantenimiento reactivo, a partir de aquí se pueden desglosar otros distintos tipos de mantenimiento, pero los mismos puede decir que irán insertados dentro de estos dos grandes grupos de mantenimiento que se están mencionando. 

Hablar de distintos grupos de mantenimiento tiene que quedar claro que en ningún momento significa que se esté hablando de un tipo de mantenimiento “bueno” y de un tipo de mantenimiento “malo”, en ambos casos se trata de mantenimiento y de mantenimiento necesario, si bien como diría el dicho siempre es mejor prevenir que curar, y por tanto tomar una actitud decididamente proactiva y preventiva para luego no tener que tomar medidas reactivas resulta ideal, pero siempre se tiene que tener presente que por mucho trabajo preventivo que se haga siempre en determinados momentos se requerirá de mantenimiento reactivo. 

Tipos de mantenimiento industrial

Entrando en consideraciones más técnicas puede decirse que existen varios tipos de subgrupos de mantenimiento integrados en los dos grandes grupos. 

Mantenimiento preventivo

El primer grupo de mantenimiento sería el preventivo, en este caso como su nombre bien indica de lo que se encarga es el de prevenir lo máximo posible la aparición de averías y demás problemas, la prevención resulta clave y evitará muchas verías y problemas, mitigará sus efectos y es una buena base para poder operar de forma fluida y sin problemas, es la mejor forma para poder trabajar día a día con plena normalidad. 

 

Mantenimiento predictivo

Dentro del mantenimiento preventivo se puede encontrar el mantenimiento predictivo. El mantenimiento predictivo tiene una clara función preventiva y se basa en mantener una predicción de aquello que puede ocurrir en el sistema. Para lograr unas predicciones adecuadas que permitan tomar medidas preventivas concretas el sistema de mantenimiento predictivo se basa en la monitorización de aspectos clave del sistema, en el análisis de patrones, parámetros y otras variables para poder lograr determinar posibles fallos y problemas en el mismo de forma anticipada. 

El mantenimiento predictivo es uno de los tipos de mantenimiento preventivos que, a priori, mayores costes y complejidad tiene pues requiere de la implementación de elementos tecnológicos y de conocimientos técnicos muy especializados que permitan un sistema de predicción fiable y confiable, que tenga el menor número de errores y que sea escalable y duradero en el tiempo.  

Cabe destacar lo de “a priori” pues cierto es que el avance de las tecnologías aplicables es muy rápido y tanto técnicas de Big data” como de “machine learning” están contribuyendo a democratizar este tipo de mantenimiento. 

Tal y como hemos visto, aún no hemos entrado a valorar el mantenimiento reactivo y ya tenemos una gran cantidad de variables de mantenimiento que se pueden ir mencionando. En este sentido conviene seguir adentrándose en el asunto. 

Así, por ejemplo, también puede hablarse del denominado como mantenimiento overhaul o mantenimiento de cero horas. Aquí nos empezamos a encontrar con un tipo de mantenimiento que se puede seguir considerando en esencia preventivo pero que ya incorpora claros tintes y elementos de mantenimiento reactivo. 

El mantenimiento de cero horas, también conocido como mantenimiento overhaul,  es un tipo de mantenimiento que podemos decir que se encuentra a caballo entre los sistemas preventivos y los sistemas reactivos pues si bien el mismo se basa en revisar el sistema que mantiene de forma periódica de forma programada (lo que en esencia sería un mero mantenimiento preventivo), la realidad es que este mantenimiento se caracteriza por realizar estas revisiones periódicas programadas una vez que el sistema ha dejado de funcionar al normal y máximo rendimiento al que nos tiene acostumbrados.  

Ello no significa que el sistema ya haya dado error directamente (lo que le convertiría en un mantenimiento reactivo puro), lo que significa es que ante la sospecha de que algo pueda llegar a fallar se ponen recursos para analizar de una forma hibrida la situación. 

Luego existe el mantenimiento denominado como mantenimiento en uso que una vez más se sitúa en un terreno bastante hibrido, este tipo de mantenimiento se caracteriza por no requerir de la paralización de los sistemas, sino que se encarga de mantener a los mismos mientras el conjunto sigue en funcionamiento. Es preventivo pues intenta prevenir incidencias que afecten al sistema en su conjunto, pero a la vez es reactivo pues en ocasiones tiene que reparar y modificar cosas que se han ido estropeando sobre la marcha. 

Ejemplos de mantenimiento correctivo industrial

Finalmente, todo ello nos conduce al mantenimiento reactivo puro, o también denominado como mantenimiento correctivo o de muchas otras maneras según el lugar, la industria, etc. En este caso este tipo de mantenimiento se encarga, como su nombre bien indica de reaccionar ante posibles fallas del sistema y corregirlas para que todo siga funcionando con plena normalidad. 

Mantenimiento reactivo al detalle  

Entrando en el detalle del mantenimiento reactivo decir que el mismo es el encargado de actuar con posterioridad a la presentación de un fallo por parte del sistema que se está manteniendo tal y como ya se ha venido mencionado.  

Tal y como ya se ha dicho, no se puede decir que existan buenos y malos tipos de mantenimiento, pues todos ellos son útiles, necesarios y cada uno de los mismos cumple su función, todos forman parte integrada e integrante de un sistema de mantenimiento general. Pero dicho ello lo que sí que debe decirse es que si meramente se aplicase este tipo de mantenimiento y no se aplicase ningún otro no sería para nada recomendable, no sería recomendable pues supondría un coste y un problema para los sistemas por el deterioro más rápido de los mismos que no estarían debidamente mantenidos durante su vida útil y tan sólo resultarían mantenidos cuando fallasen. 

Así, dicho lo anterior, puede decirse que una de las claras ventajas del mantenimiento reactivo (recordemos que también es conocido comúnmente como mantenimiento correctivo) es el poco coste que tiene de entrada pues el mismo se encarga de la mínima intervención. Dicho de otro modo, si sólo se aplica cuando algo falla no existirá coste alguno hasta que ese algo falle.  

Lo anterior puede llegar a resultar apropiado para sistemas de muy poco coste, muy antiguos y que no requieran de un alto nivel de uso y producción, pero sin duda puede llegar a ser un desastre para equipos mucho más costosos o que se requieran constantemente para un uso productivo activo. 

Y es que la aplicación del mantenimiento reactivo (correctivo) puro sin más puede acarrear graves consecuencias tanto en productividad, como en reputación para la empresa, en costes en general e, incluso, puede suponer problemas de seguridad. 

Un sistema que sólo sea atendido cuando falla tiene un riesgo elevado innegable de estropearse en cualquier momento pues nunca se sabrá el estado real del mismo, todo será intuitivo y no existirá monitorización o acción alguna que permita establecer de una forma más o menos fidedigna la situación del sistema. 

Más allá de la posibilidad de que el sistema se estropee en cualquier momento y de forma imprevista, uno de los grandes problemas es que esa avería sea de gran calado e incluso irresoluble. Puede darse el caso de pequeñas averías que se podrán subsanar fácilmente pero también puede darse el caso de graves averías que inutilicen el sistema por completo, y ello probablemente no se habría producido (o no se hubiera producido con la misma virulencia o se hubiera podido prever) en el caso de haber realizado un adecuado mantenimiento preventivo en lugar de fiarlo todo a un sistema pura, mera y absolutamente reactivo. 

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